Lucía tiene 48 años y llegó a mi consulta con una frase que escucho muchísimo: «Estoy cansada siempre». Además se le caía el pelo y tenía frío a todas horas, incluso cuando los demás iban en manga corta.
Ella tenía su explicación: sus reglas eran muy abundantes y llevaba años arrastrando anemia. Y en parte tenía razón. Pero la historia no acababa ahí, y te la cuento porque puede que a ti te esté pasando algo parecido.
Los síntomas de Lucía
- Cansancio que no se iba ni descansando.
- Caída del pelo constante.
- Sensación de frío.
Son síntomas que encajan con una anemia, y también con un tiroides que va lento. Por eso conviene no quedarse con la primera explicación.
Primer paso: mirar de dónde venía la anemia
Como sus reglas eran tan abundantes, lo primero fue recomendarle una revisión ginecológica. Allí encontraron miomas, que eran los responsables de esos sangrados.
Si cada mes pierdes mucha sangre, pierdes también mucho hierro. Y si no lo repones, tus reservas se van vaciando poco a poco. Por eso, si tienes reglas muy abundantes, merece la pena que lo revise tu ginecóloga.
La revisión salió bien, pero yo no me quedé conforme y le pedí una analítica de sangre completa.
Lo que vimos en la analítica
La ferritina, baja
La ferritina es el almacén de hierro de tu cuerpo, que se guarda sobre todo en el hígado. Puedes tener la hemoglobina en rango y, aun así, el almacén casi vacío. Te lo conté con más detalle en el caso de Lola, que llevaba meses agotada por lo mismo.
Con la ferritina baja ya había una explicación para su cansancio. Pero había algo más.
La TSH, bien. Las hormonas del tiroides, no
Busqué directamente la TSH. Es la hormona que fabrica el cerebro y que manda al tiroides para que trabaje. La de Lucía estaba bien: el cerebro estaba haciendo su parte.
Sin embargo, las hormonas tiroideas no estaban en valores óptimos. Su T3 estaba baja.
Por qué el tiroides necesita hierro
Tu tiroides fabrica dos hormonas, la T4 y la T3. La que de verdad hace el trabajo en tus células es la T3, y buena parte de ella sale de activar la T4.
Para que esa transformación ocurra bien, necesitas hierro. Si tus valores de ferritina son los adecuados, tu cuerpo puede convertir la T4 en T3. Si están bajos, esa conversión se queda a medias.
Eso es lo que le pasaba a Lucía. El cerebro mandaba la señal, el tiroides respondía, pero sin hierro suficiente la T4 no se activaba y la T3 se quedaba baja. Y de ahí venían el cansancio extremo, la fatiga que no se iba y la caída del pelo.
Por eso, si estás agotada y te dicen que «la TSH está bien», vale la pena preguntar también por la ferritina y por la T3 y la T4.
Lo que le recomendamos
- Un control ginecológico de sus miomas, para tener vigilados los sangrados.
- Suplementación con hierro, siempre pautada y controlada con su médico, para rellenar los depósitos de ferritina.
- Cambios en la alimentación para ayudar también a su tiroides.
Qué comer si necesitas hierro y cuidar tu tiroides
Legumbres, sobre todo lentejas
Las lentejas son de las legumbres más ricas en hierro. Si las acompañas de un alimento con vitamina C (un poco de pimiento crudo, tomate o una naranja de postre), tu cuerpo aprovecha mejor ese hierro.
Bivalvos y lo que viene del mar
Almejas, mejillones, berberechos… Los bivalvos aportan hierro y además yodo, que tu tiroides necesita para fabricar sus hormonas. Doble beneficio.
Frutos secos
Un puñado al día. Además de grasas saludables, te aportan hierro y selenio, otro mineral muy implicado en la función del tiroides.
Si te cuesta pensar recetas con legumbres o marisco que no sean siempre las mismas, en mi recetario tienes ideas sencillas de temporada. Y si estás en la menopausia o cerca, aquí te cuento qué comer en la menopausia para cuidarte en esta etapa.
Si te pasa lo mismo que a Lucía
Si tienes reglas abundantes, ciclos irregulares, una anemia que no se va o un cansancio que no tiene explicación, no lo des por normal. Pide que te revisen la ferritina y el tiroides completo, y habla con tu médico antes de tomar ningún suplemento.
Comer bien no sustituye al tratamiento, pero es una parte enorme de la recuperación.
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